Esta es una pregunta que hacen frecuentemente quienes sufren dolor, y a veces no es fácil de responder. Sabemos que el dolor suele ser un aviso del cuerpo de que algo marcha mal, pero a veces este sistema no funciona y emite una señal de alerta que es innecesaria o desproporcionada en relación con la enfermedad subyacente. De hecho, en ocasiones se produce una señal de alarma de dolor sin que exista realmente una enfermedad o lesión.
El dolor puede ser un amigo o un enemigo. La causa más frecuente de dolor es la detección por parte del cuerpo de una lesión en los tejidos o la presencia de una enfermedad. La intensidad de los dolores habituales responde más o menos exactamente a la gravedad del trastorno físico. Si el dolor se alivia con analgésicos corrientes, probablemente desaparecerá en unas horas o unos días. Si es alarmante o intenso, conviene acudir al médico lo antes posible. Algunas personas tienen dolores recurrentes, como cefaleas o calambres menstruales, y saben por experiencia que no van a tener consecuencias graves, aunque sean molestos. Cuando la señal de alarma del dolor es fuerte, en particular si el paciente desconoce su causa, el sistema de alarma está cumpliendo su objetivo y hay que tomarse el aviso en serio.
No hay un momento concreto a partir del cual pueda afirmarse que un dolor de corta duración se ha transformado en crónico. Depende de la enfermedad.
En términos generales, se entiende que hay dolor crónico cuándo éste se prolonga durante más de seis meses y no se alivia con tratamientos médicos ni quirúrgicos.
El dolor crónico también puede deberse a una enfermedad activa, como sucede con el dolor de espalda o de piernas (un dolor que se siente en la espalda o en las piernas que puede ser debido a enfermedades de columna), el síndrome del dolor regional complejo (que suele presentarse en los pies o en las manos tras una lesión, como la fractura de un hueso), el dolor que sigue a una intervención quirúrgica (que haya causado lesiones nerviosas) o las neuropatías dolorosas (trastornos neurológicos debidos a lesiones de los nervios que generan dolor crónico intenso)
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Prevalencia del dolor crónico
Aunque no hay datos epidemiológicos exhaustivos sobre la Unión Europea, el dolor crónico es sin duda un trastorno muy común. Se calcula que afecta a unos 70 millones de personas en Europa occidental.
En España, la Sociedad Española del Dolor estima que el 11% de la población, es decir cerca de 4,5 millones de personas, sufren de dolor crónico.
Los tipos de dolor crónico más comunes, como el dolor lumbar, la artritis o la cefalea recurrente (incluida la migraña), son tan frecuentes que a menudo se consideran una parte normal e inevitable de la vida. Aunque pocas personas mueren de dolor, muchas fallecen padeciendo dolor, y son aún más numerosas las que viven con dolor.
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Si sufre dolor crónico, hable de las opciones de tratamiento con su médico o concierte una cita en una unidad de dolor de su localidad
Última actualización: 17.9.2004