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Cualquier persona está expuesta

Cualquier persona puede sufrir dolor crónico. Habitualmente lo presentan los adultos de edad avanzada o las personas con enfermedades como diabetes, artritis o problemas de espalda. El dolor persistente no es una aspecto normal del envejecimiento y debería instaurarse un tratamiento.

El dolor crónico no puede prevenirse en todos los casos. Sin embargo, el tratamiento precoz y agresivo del dolor súbito e intenso puede reducir las probabilidades de que evolucione a dolor crónico.

Ciertos trastornos pueden incrementar el riesgo de sufrir dolor crónico, como la amputación de un miembro (dolor fantasma de las extremidades), la artritis o los trastornos de ansiedad. El estilo de vida -dietas desequilibradas, tabaquismo, abuso del alcohol o las drogas, inactividad- también puede predisponer al dolor crónico.

La intensidad del dolor que cada persona puede sufrir después de lesiones aparentemente idénticas es muy variable. Hay personas que padecen mucho, mientras que otras ni siquiera necesitan analgésicos menores para aliviar el dolor. Una situacion especialmente perturbadora, pero no infrecuente, es el padecimiento de un dolor intenso y persistente después de una lesión aparentemente leve, como el corte con un papel. No sabemos por qué sucede esto. Algunas personas parecen tener predispoción al dolor, mientras que otras parecen inmunes a él. Estas diferencias individuales pueden responder en parte a la educación recibida o a tradiciones culturales. Sin embargo, cada vez hay más pruebas de que los genes también pueden influir en la respuesta al dolor. Y, por supuesto, no podemos controlar nuestros genes.

"El dolor es un problema de salud muy importante en Europa. Aunque el dolor agudo puede considerarse razonablemente como un síntoma de una enfermedad o una lesión, el dolor crónico y recurrente es un quebranto específico de la salud, una enfermedad en sí mismo"

El dolor crónico determina a menudo la aparición de un conjunto complejo de alteraciones físicas y psicosociales que son parte integral del problema del dolor crónico y que incrementan considerablemente la carga que supone el dolor para el paciente:

  1. inmovilidad y, como consecuencia, distrofias musculares, articulares, etc.
  2. depresión del sistema inmunológico y mayor vulnerabilidad a las enfermedades
  3. alteraciones del sueño
  4. falta de apetito y malnutrición
  5. dependencia a la medicación
  6. dependencia excesiva de los familiares y otros cuidadores
  7. uso excesivo e inapropiado de los sistemas profesionales de atención médica
  8. bajo rendimiento en el trabajo o incapacidad para trabajar, discapacidad
  9. aislamiento de la sociedad y la familia, introversión
  10. ansiedad, miedo
  11. amargura, frustración, depresión, suicidio


Si sufre dolor crónico, hable de las opciones de tratamiento con su médico o concierte una cita en una unidad de dolor de su localidad

Última actualización: 17.9.2004



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